Cargaderos (II). El problema de un cargadero

Elección de tipo de cargadero, cálculo y ejecución del mismo. Caso en el que una incidencia al comenzar la obra obliga a realizar cambios

En nuestro caso el cargadero era necesario para abrir una puerta doble (1,50m de luz), en un muro de fábrica de ladrillo en la planta de sótano de un edificio histórico. El muro tenía 1,35m de espesor, y soportaba un forjado de viguetas metálicas. Como vimos en la entrada Cargaderos (I), elegimos un cargadero con perfiles de acero.

Debido al gran espesor del muro, se decidió construir, y se calculó, un cargadero con una doble viga IPE 240 sobre la que apoyarían agujas IPE 160, que serían las encargadas de recoger el peso del muro y transmitirlo a ambos cargaderos, tal y como se puede ver en el esquema de cargadero con agujas en la Ilustración.

Cargaderos (II). El problema de un cargadero

Imagen 1. Esquema de cargadero en muro con agujas

El procedimiento de ejecución preveía:

  1. Replantear sendas rozas en las caras del muro
  2. Replantear y taladrar el muro para introducir las agujas
  3. Colocar las agujas y rellenar los huecos de los taladros, entre los perfiles de las agujas y el muro, con mortero sin retracción
  4. Realizar los dados de hormigón para el apoyo de los cargaderos a ambos lados del hueco
  5. Abrir las rozas en ambas caras del muro, colocar los cargaderos sobre dados de mortero en ambos extremos
  6. Una vez que el mortero hubiera fraguado, retirar el muro bajo el cargadero

Al comenzar a picar el muro para realizar las rozas, éste resultó no ser de ladrillo como en un principio se había considerado, sino de hormigón armado y de mampostería de piedra, con unas dimensiones y dureza de los mampuestos que impedían completamente realizar ambas rozas en las caras del muro sin deshacerlo completamente.

Cargaderos (II). El problema de un cargadero

Imagen 2. Muro de mampostería una vez retirados los revestimientos. Se puede ver el calibre de los mampuestos, que impidieron la realización de las rozas para empotramiento de los perfiles previstos en el proyecto original

El cargadero se resolvió gracias a la ubicación de dos apoyos en ménsula perpendiculares al muro, que soportaron los cargaderos por ambas caras exteriores del mismo. Realizar el taladro para introducir los soportes en ménsula no fue tarea fácil, ya que la dureza de la piedra de mampostería hizo más sencillo demoler pieza a pieza la mampostería para colocar, sobre una base homogénea de mortero, los perfiles HEB 240 que, como resultado de los nuevos cálculos realizados, soportarían el cargadero.

Cargaderos (II). El problema de un cargadero

Imagen 3. Cargadero construido finalmente, con apoyo exterior en ménsulas

En la foto se puede ver los perfiles de las agujas, los cargaderos por las caras exteriores del muro y los apoyos en ménsula de cara a cara del muro.

Inconveniente de la solución es que hubo que recrecer el muro para empotrar en él los soportes que sobresalían. Esto se ejecutó con paneles de cartón-yeso, de forma rápida y que aseguraba la perfecta planitud de las superficies terminadas.

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