El hormigón estructural en masa

Hormigón estructural en masa

Como hemos visto hasta ahora, el hormigón precisa de la armadura para mejorar su comportamiento estructural.

Y por lo expuesto en los artículos anteriores, Cómo funciona el hormigón, parte 1 y parte 2, parece que el hormigón sin armadura, y no sólo para asegurar su resistencia en flexión, es un material inviable, pues perdería la continuidad y presentaría deformaciones inasumibles.

De cualquier modo, todos conocemos construcciones de hormigón en masa. O al menos, partes de los edificios con hormigón en masa, como en tantas cimentaciones y no demasiado antiguas. Esto es posible por tres motivos.

El primero es que si se trata de construcciones de hormigón antiguo -cal y canto o similares-, es un conglomerado muy seco y con poco contenido en cementos tipo Portland, lo que le supone menores retracciones y que la continuidad de la masa se vea poco afectada por la retracción hidráulica -la de fraguado por pérdida de la masa agua sobrante-.

El segundo es porque el grado de humedad relativa y la temperatura del medio influyen enormemente en la retracción. En cimentaciones la temperatura es prácticamente constante y templada y el suelo siempre contiene alguna humedad. En tal caso, la retracción es prácticamente nula, impidiendo la disgregación de la masa.

Y el tercero es que, en cimentaciones y otros elementos masivos, las tensiones medias del hormigón son bajísimas frente a las de su rotura. Con tensiones altas se produce lo que se denomina cansancio del hormigón, debido al mantenimiento de tensiones acusadas a lo largo del tiempo. Pero si las tensiones de trabajo son bajas, sucede que ese efecto de cansancio es nimio, prácticamente nulo. Tal cosa sucede en las cimentaciones. Cuanto menores sean las tensiones de trabajo, menores son las deformaciones de la estructura y menor es el efecto del cansancio. Y cuanto mayor sea la humedad del ambiente que rodea el hormigón, menores son las deformaciones por retracción. Y si las tensiones de trabajo son moderadas, también lo son las deformaciones, incluida las de retracción y cualesquiera otras.

Por tanto, el efecto de la fluencia es despreciable, que también se mitiga en climas suaves y húmedos. O en el hormigón enterrado de las cimentaciones. Todo lo anterior es lo que permite que existan las construcciones de hormigón en masa, sobre todo en las cimentaciones. Y ésto sin sufrir grietas en sus elementos, porque no habrá tensiones que aumenten el cansancio. Ni -por ende- deformaciones que se vean luego incrementadas enormemente por la fluencia.

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